BIODESCODIFICACIÓN BIONEUROEMOCION EN MALLORCA

sombra

Erase una vez una mujer, a una sombra pegada.

Deja un comentario

Erase una vez una mujer, a una sombra pegada….

Densa, oscura y pesada, esta sombra la acompañaba desde que nació, pero la mujer vivía su vida sin apercibirse.

En ocasiones, sentía un peso que no sabia definir, pero para ella era algo normal, pues siempre había sido así.

La sombra era tan oscura, que se reflejaba en las personas con las que la mujer se relacionaba y ella se asustaba viendo tanta oscuridad.

A veces la mujer soñaba que una sombra con forma de mujer la perseguía, ese sueño le daba mucho miedo y despertaba sobresaltada y aterrorizada.

La sombra por su parte había acompañado a la mujer durante toda su vida, en todas sus experiencias, había aprendido tantas cosas que prácticamente tenia vida propia.

Y a estas alturas estaba enfadada con la mujer, pues a pesar de acompañarla desde siempre, la mujer nunca había reparado en ella. Aburrida y frustrada había empezado a tomar sus propias decisiones e iniciativas.

Comenzó proyectando cada vez con mas fuerza su oscuridad en las personas con las que la mujer se relacionaba, para llamar su atención. Pero solo conseguía que la mujer, asustada por la oscuridad que veía en los otros, cada vez se relacionase menos.

Entonces pensó en hacerse más grande y más fuerte.

Comenzó a bucear en la mente de la mujer, buscando información de la que alimentarse y encontró mucha … Grandes zonas de datos inexplorados y otras que la propia mujer había encerrado, para no ver lo que había dentro.

La sombra sabiendo que la mujer no iba a echar en falta  eso que no quería ver, comenzó a alimentarse de ello y a hacerse cada vez más y más grande y oscura.

Se hizo tan fuerte que por momentos, podía incluso hacerse con el control de la voluntad de la mujer. Se sentía poderosa.

Mientras tanto la mujer ajena a todo esto, percibía el mundo cada vez más hostil y a las personas cada vez más peligrosas. Estaba muy cansada y tenia explosiones de carácter que no podía controlar. La sombra terrorífica aparecía en todos sus sueños, la vigilaba y perseguía intentando matarla, se despertaba tan sobresaltada que empezó a tener miedo de ir a dormir.

Un día apareció en el camino de la mujer un hombre, ella desconfió de inmediato, pero el hombre no pareció preocuparse. Por el contrario sonriendo y mirándola fijamente a los ojos, le dijo:

Buenos días, ¡bonita sombra!.

¿Sombra? pensó la mujer, ¿pero éste se ha visto la cara? ¡Si no puede tenerla más oscura ! ¿qué me cuenta a mi de sombras?.

Entonces el hombre sacó de su bolsillo un espejo y se lo dio a la mujer para que se mirara. Asustada se dio cuenta que tenia en su rostro, la misma oscuridad que veía en él y avergonzada, corrió a su casa a encerrarse.

Esa noche la sombra apareció en los sueños de la mujer más enfurecida que nunca. Estaba en todas partes, la perseguía con un cuchillo y la mujer ya cansada de huir, por primera vez le plantó cara. Comenzó a gritar, !!fuera de aquí!!, ¡¡ vete, desaparece!!.

Pero la sombra se reía a carcajadas diciéndole: ¡¡No puedes conmigo, soy más fuerte que tu!!.

La mujer luchaba con todas sus fuerzas y mientras lo hacia, se dio cuenta de cuanta rabia, injusticia y soledad albergaba la sombra y hasta que punto era profundo su dolor y sufrimiento. Comenzó a sentir una profunda compasión y la necesidad de decirle, que comprendía porqué era tan violenta.

Se dio cuenta que esa era la única manera y a pesar del miedo, temiendo que la sombra le lanzase una cuchillada avanzó hasta ella y la rodeó con sus brazos. Se quedó pegada a la sombra, transmitiéndole todo el amor que era capaz de dar para que pudiera sentirlo.

La sombra sorprendida de que la mujer dejara de luchar se quedó también parada, era la primera vez que alguien la miraba a los ojos y vio sorprendida como la mujer se acercaba y la abrazaba….

Poco a poco, la mujer fue sintiendo como la sombra aflojaba su fuerza y así se quedó, abrazada a ella, percibiendo como se ablandaba cada vez más. Sintió como la sombra a pesar de tener mucho que sanar aún, se había convertido en una amiga, en una compañera de camino.

Esa mañana al despertar la mujer se sentía feliz y cuando salió de casa, el mundo le pareció menos peligroso. Ahora cuando veía zonas oscuras en algún rostro, sabia de quien se trataba e internamente, le hacia un guiño a su querida sombra.

Gemma Pitarch

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s