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La insatisfacción

By 18 septiembre, 2020 No hay comentarios

Estamos programados para la infelicidad y la insatisfacción.
Desde el momento que nos educan dentro de un sistema que nos enseña a conseguir cosas para estar bien o ser felices, la vida deja de ser una experiencia en si misma y se transforma en una eterna búsqueda de necesidades. Si no somos capaces de lograr las expectativas marcadas, nos sentimos fracasados.
Buscamos seguridad y felicidad a través de las cosas, otorgamos a los objetos y logros el valor de aportarnos algo que en realidad ya nos pertenece desde siempre.

La felicidad es un estado interno, un estado de conciencia, pero dejamos de percibirlo cuando nos convencen de que hay que buscarla fuera.
La educación que recibimos nos convierte en adictos al éxito, a la aprobación, al reconocimiento social, a la aceptación y la competición. Y si no lo conseguimos, nos volvemos adictos a cualquier sustancia que tape el vacío de no haberlo logrado.

Dejamos de disfrutar de las cosas amables de la vida, no hay tiempo para buscar formas en las nubes, para la risa o para un placido descanso con uno mismo, necesitamos estímulos artificiales cada vez mas fuertes.

Vivir es experimentar la vida no conseguir cosas u objetivos, pero al creerlo, hemos llegado al hecho dramático actual en el que la mayoría de personas, han confundido vivir con mantener vivo el cuerpo.
El cuerpo físico ya no es el medio a través del cual experimentar la vida, es el único representante de la vida, lo hemos convertido en otro logro, otro trofeo.
Conseguir que el cuerpo luzca de una manera determinada, con un peso concreto, adornarlo a la moda y en ultima instancia conservarlo con vida a costa de lo que sea, «estoy vivo si mi corazón late, lo demás no importa»

No estamos vivos, somos la vida expresándose en un mundo físico.
El hecho mas dramático que existe no es la muerte del cuerpo físico, es experimentar la vida física, sin conciencia espiritual.

Gemma Pitarch

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