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Carta de Duelo

By 29 octubre, 2019 No hay comentarios

¿EN QUÉ CONSISTE UNA CARTA DE DUELO?

Es una herramienta habitualmente usada en psicomágia, PNL, y terapéuticas emocionales.
Consiste en redactar una carta donde se expone los problemas, carencias, conflictos o herencias que hemos recibido de una persona, los bloqueos o heridas derivados de todo ello y el aprendizaje realizado con la experiencia…
No se redacta para entregar al destinatario, se usa como trabajo personal, de echo muchas veces se escribe para personas que ya no estan.
Aunque es habitual encontrar en las redes modelos de carta de duelo, cuanto más generica y despersonalizada es, menos efectiva resulta.

Una carta de duelo debe estar lo más personalizada posible, por lo que seguir ejemplos o modelos ya redactados no es la mejor opción.
Lo ideal es escribirla uno mismo, con nuestras propias palabras y emociones.
Para que una carta de duelo sea efectiva, previamente se ha de realizar un trabajo de introspección y análisis sobre cuál es el origen inconsciente de nuestro problema, porque la carta en realidad es un mensaje para nuestro inconsciente y debe estar redactada de manera que esta parte subjetiva, y simbólica de nuestra mente la comprenda.
Para ello la escritura debe surgir desde la emoción, debe atender todas las partes de nuestro dolor, emociones viscerales, resentimientos y también amor.

Normalmente tiene una estructura en tres partes:
Primero un saludo y una explicación racional de los motivos por los cuales se ha decidido escribir la carta, algo así como:

“Querido papá, te escribo esta carta porque me he dado cuenta que, el echo de no tenerte presente en mi infancia ha originado carencias e inseguridades de todo tipo en mi…”

Segundo un relato lo más emocional posible de todo el dolor que se ha experimentado y se experimenta como consecuencia de la herida, tipo:

“….recuerdo con dolor todas las veces que necesité tu consejo y no estabas, las veces que esperé en vano que tuvieras un momento para mi, o esperar una palabra de aliento…, ver que te sentías orgulloso de mis progresos y mis logros… sin nunca conseguirlo.
Como consecuencia de todo esto, me convertí en un adulto inseguro…. he buscado a través de las parejas la protección que tú no me diste…. he actuado y tomado decisiones siempre desde el miedo a equivocarme…”

La tercera parte sería encontrar un sentido positivo a la experiencia, agradecer y hacer una declaración de intenciones:

“Gracias a todo esto, reconozco que me he hecho más fuerte… más empático con el sufrimiento de los demás… o he aprendido a valorar la importancia de tener una familia… o me he esforzado por ser mejor padre/madre con mis hijos para que no pasen por lo mismo…”

“A partir de este momento suelto la necesidad de que me demuestres tu amor como a mi me gustaría.. o dejo de esperar en los demás la aprobación que tu no me diste… o suelto la necesidad de ser valorado para sentirme valioso…”

Si la persona no es capaz de ver aún un sentido positivo a la experiencia, o no encuentra motivos de agradecimiento, siempre puede agradecer (siguiendo el ejemplo del padre)
“gracias, porque gracias a que tú has vivido, es que yo tengo una vida…”

Hay que tomarse todo el tiempo que sea necesario hasta cercionarnos que no nos hemos dejado nada sin explicar, si nos bloqueamos, paramos y retomamos en otro momento.

Lo habitual despues de escribirla, es leerla en voz alta imaginando que el destinatarío está delante, frente a una foto suya, frente a su tumba, en un lugar especial que nos recuerde o simbolice a esa persona…. A más simbólico y ritualizado, más efectivo para el inconsciente.

Luego lo habitual es quemar la carta, y esparcir o enterrar las cenizas en un lugar representativo o importante para nosotros.

Hay muchos más modos y variantes, pero la estructura básica de una carta de duelo sería esta.

Gemma Pitarch.


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