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Hallar el Entusiasmo

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Habrás escuchado que para estar bien, tienes que alinear lo que haces, lo que sientes y lo que piensas en una misma dirección.
Si eliges transitar un camino por el que sólo van tus pies y tus ideas pero no tú corazón, pronto sentirás que vives una vida gris y sin sentido.
La tristeza, la monotonía y la añoranza de pasados más felices, serán tus compañeros de viaje.
Si eliges transitar un camino donde sólo van tus pies y tu corazón pero no tus pensamientos, pronto la duda y el miedo pararán tu recorrido.
Pues caminarás inseguro y cuestionando continuamente tu decisión.
¿Pero cómo elegir un camino por el que todas tus partes transiten en armonía, si casi siempre la razón y el corazón opinan distinto?
Hay mucha confusión implícita en esta pregunta.
Principalmente por dos creencias fuertemente instaladas en el inconsciente colectivo humano.
La primera es que: emoción y corazón son lo mismo, y no lo son.
La emoción es dependiente del pensamiento.
Piensa ahora en algo negativo y sentirás la emoción consecuente, piensa en algo positivo y verás como la emoción cambia.
Por lo tanto emoción es consecuencia de pensamiento, nada que ver con el corazón.
Emoción viene del latín emotio, emotionis, se deriva del verbo emovere, (mover, trasladar, impresionar) con el prefijo e-/ex- (de, desde) y significa retirar, desalojar de un sitio, hacer mover.
La emoción es movimiento e impulso, por lo que genera acciones automáticas e impulsivas.
Ahora déjame hablarte del corazón.
El corazón es “certeza” más allá de la razón, pero es una certeza calma que genera otra experiencia totalmente distinta: el Entusiasmo.
Entusiasmo procede del griego enthousiasmós, significa ‘rapto divino’ o ‘posesión divina’.
Está formado sobre la preposición en y el sustantivo theós ‘dios’
La idea es que cuando nos dejamos llevar por el entusiasmo es un dios el que entra en nosotros y se sirve de nuestra persona para manifestarse, como les ocurría —creían los griegos— a los poetas o los profetas. Todos ellos estaban poseídos por la divinidad y por ello merecían respeto y admiración, pues llegaban a alturas que no podían ni siquiera vislumbrar las gentes de a pie.
Entusiasmo es lo que sienten los artistas inmersos en su obra, los inventores cuando pierden la noción del tiempo enfrascados en sus ideas, o los escritores cuando no levantan la mirada de su oredenador en horas.
Es lo que me sucede a mí cuando estoy dando un taller, y la gente me avisa que ya me he pasado una hora del tiempo programado para ir a comer y que los estoy matando de hambre.
😂
Entusiasmado estás en presente, estás en presencia, la inspiración, las ideas y las energías necesarias te asisten y el tiempo desaparece.
Ahora la segunda creencia importante es:
hay que tomar decisiones atendiendo a la razón, la lógica y el sentido común.
Si, y no.
Si, porque es evidente que si se me ocurre saltar por el balcón para volar como Superman, voy mal.
No, porque mi sistema de pensamiento es producto de las creencias colectivas de mi tiempo y siempre estará basado en lo que me han inculcado que es posible y que no, que es correcto y que no, que es aceptable y que no.
Los grandes genios siempre fueron tomados por locos, imagina si Leonardo da Vinci hubiese atendido a las creencias de su tiempo, nunca habría dibujado una de sus máquinas voladoras, pero su ENTUSIASMO fue más fuerte, afortunadamente.
Aún así necesariamente tuvo que hacer un trabajo de desidentificación del pensamiento de su época, estudiando filosofía,  metafísica y ciencias ocultas, empapándose del saber de las antiguas culturas para modelar su sistema de pensamiento y alinearlo con su Entusiasmo.
Leonardo sabía que el cerebro es una herramienta que debe ser puesta al servicio de Ser, y no que su divinidad y genialidad, permanecieran supeditadas a los límites del pensamiento de su época y sociedad.
Conclusión:
Si todavía no has hallado eso que te entusiasma, es porque te referencias en la razón y el sentimiento.
Vives la vida que los demás te han dicho que tienes que vivir y por lo tanto: No estás viviendo tu vida.
Si ya sabes lo que te entusiasma pero te para el miedo, es porque no has alineado tu pensamiento y sistema de creencias con tu corazón y tu divinidad.
Te toca estudiar y aprender las ideas acordes a tu deseo profundo, para que tu cerebro quede configurado a tu voluntad y no a la que otros dictan.
Entonces tus pies, tus ideas y tu corazón, iran en la misma dirección.
Gemma Pitarch

Carta de Duelo

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¿EN QUÉ CONSISTE UNA CARTA DE DUELO?

Es una herramienta habitualmente usada en psicomágia, PNL, y terapéuticas emocionales.
Consiste en redactar una carta donde se expone los problemas, carencias, conflictos o herencias que hemos recibido de una persona, los bloqueos o heridas derivados de todo ello y el aprendizaje realizado con la experiencia…
No se redacta para entregar al destinatario, se usa como trabajo personal, de echo muchas veces se escribe para personas que ya no estan.
Aunque es habitual encontrar en las redes modelos de carta de duelo, cuanto más generica y despersonalizada es, menos efectiva resulta.

Una carta de duelo debe estar lo más personalizada posible, por lo que seguir ejemplos o modelos ya redactados no es la mejor opción.
Lo ideal es escribirla uno mismo, con nuestras propias palabras y emociones.
Para que una carta de duelo sea efectiva, previamente se ha de realizar un trabajo de introspección y análisis sobre cuál es el origen inconsciente de nuestro problema, porque la carta en realidad es un mensaje para nuestro inconsciente y debe estar redactada de manera que esta parte subjetiva, y simbólica de nuestra mente la comprenda.
Para ello la escritura debe surgir desde la emoción, debe atender todas las partes de nuestro dolor, emociones viscerales, resentimientos y también amor.

Normalmente tiene una estructura en tres partes:
Primero un saludo y una explicación racional de los motivos por los cuales se ha decidido escribir la carta, algo así como:

“Querido papá, te escribo esta carta porque me he dado cuenta que, el echo de no tenerte presente en mi infancia ha originado carencias e inseguridades de todo tipo en mi…”

Segundo un relato lo más emocional posible de todo el dolor que se ha experimentado y se experimenta como consecuencia de la herida, tipo:

“….recuerdo con dolor todas las veces que necesité tu consejo y no estabas, las veces que esperé en vano que tuvieras un momento para mi, o esperar una palabra de aliento…, ver que te sentías orgulloso de mis progresos y mis logros… sin nunca conseguirlo.
Como consecuencia de todo esto, me convertí en un adulto inseguro…. he buscado a través de las parejas la protección que tú no me diste…. he actuado y tomado decisiones siempre desde el miedo a equivocarme…”

La tercera parte sería encontrar un sentido positivo a la experiencia, agradecer y hacer una declaración de intenciones:

“Gracias a todo esto, reconozco que me he hecho más fuerte… más empático con el sufrimiento de los demás… o he aprendido a valorar la importancia de tener una familia… o me he esforzado por ser mejor padre/madre con mis hijos para que no pasen por lo mismo…”

“A partir de este momento suelto la necesidad de que me demuestres tu amor como a mi me gustaría.. o dejo de esperar en los demás la aprobación que tu no me diste… o suelto la necesidad de ser valorado para sentirme valioso…”

Si la persona no es capaz de ver aún un sentido positivo a la experiencia, o no encuentra motivos de agradecimiento, siempre puede agradecer (siguiendo el ejemplo del padre)
“gracias, porque gracias a que tú has vivido, es que yo tengo una vida…”

Hay que tomarse todo el tiempo que sea necesario hasta cercionarnos que no nos hemos dejado nada sin explicar, si nos bloqueamos, paramos y retomamos en otro momento.

Lo habitual despues de escribirla, es leerla en voz alta imaginando que el destinatarío está delante, frente a una foto suya, frente a su tumba, en un lugar especial que nos recuerde o simbolice a esa persona…. A más simbólico y ritualizado, más efectivo para el inconsciente.

Luego lo habitual es quemar la carta, y esparcir o enterrar las cenizas en un lugar representativo o importante para nosotros.

Hay muchos más modos y variantes, pero la estructura básica de una carta de duelo sería esta.

Gemma Pitarch.


El buenísimo

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Llamemos a las cosas por su nombre.

Pedir disculpas sin tener la culpa.
Bajar la cabeza teniendo razón.
Sacrificarte por los demás.
Ocultar tu dolor para no preocupar.
En definitiva colocar las necesidades y la felicidad de los otros por delante de la tuya, no te hace más generoso o mejor persona.
No es altruismo aunque pueda parecerlo.
Es el más grande de los egoísmos.
Porque le quitaste a alguien la oportunidad de aprender de sus equivocaciones.
Le quitaste la oportunidad de aprender a disculparse.
Le robaste la ocasión de hacerse responsable de su vida.
Le negaste la oportunidad de echarte una mano.
Y todo por no tener el valor de afrontar:
Tu miedo a expresar tu opinión.
Tu miedo a que dejen de quererte si no cumples todas las expectativas.
Tu necesidad de acallar tu conciencia.
Tu miedo a ser una molestia, parecer débil, mostrar tus emociones, tu miedo a ser tu mismo, a existir, a que te vean…
Todo el tiempo has hecho todo eso por ti y no por los demás.
Deja de engañarte, asume la responsabilidad de tu vida, atiende tus emociones, necesidades y heridas.
Sólo entonces estarás aportando algo sincero, genuino, equilibrado y hermoso a los demás.

Gemma Pitarch

Humanidad

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Usamos las acepciones: ser humanitario, humanismo, humanidad dandoles un significado de altruismo y sentimientos positivos, que lamento decirte, no tienen en absoluto.

Nuestro lado “humano” es un complejo biológico cuerpo/mente instintivo y con una programación fuerte y clara, garantizar la supervivencia de la vida física.

Nos permite cierto rango de camaradería y altruismo mientras todo esté tranquilo, pero cuando algo va mal, el instinto humano es el de “salvese quien pueda”.

Nuestros instintos y automatismos inconscientes nos llevan a decisiones o acciones encaminadas al servicio a uno mismo y a veces por extensión a “los nuestros”.

Desde nuestro lado humanitario o humanidad, no generaremos algo distinto a lo que ya viene siendo “la historia de la humanidad”.

Sólo cuando vamos más allá del humano en cada uno de nosotros, conectamos con la PLENITUD que somos, nuestra DIVINIDAD o SER, pero para ello es necesario hacer un ejercicio de VOLUNTAD que muy pocos están dispuestos a atravesar, porque precisamente nuestra humanidad no nos lo pone nada fácil.

El ejemplo más comprensible y quizá experimentado por muchos, es el acto de atravesar un gran miedo. Necesariamente nos hemos exigido contradecir todas las alarmas biológicas e inconscientes que a través de una fuerte sensación de miedo y multiples pensamientos de justificación, nos han tratado de parar en nuestra VOLUNTAD de atravesarlo.

Pero después nos invade un sentimiento de PLENITUD y fuerza imparable, difícil de definir con palabras.

Eso es lo que verdaderamente ERES.

La PLENITUD es eso que se siente cuando atravesamos nuestra humanidad y solo se consigue a través de un ejercicio de VOLUNTAD y una decisión CONSCIENTE.

Por eso este SER (humano) que aquí escribe, ama valores como la fidelidad, el compromiso, la lealtad, la sinceridad, la honestidad, cumplir con palabra dada y no hacer a los demás aquello que no desearía para mi.

Todos estos valores contradicen mis instintos naturales y debo hacer uso de la VOLUNTAD de alinearme con el SER y no con mi biología y automatismos para llevarlos a cabo.

A veces cuando bajo la guardia, “me la juegan” y otras veces yo decido dejarme llevar, pues en ciertas circunstancias dan satisfacciones.

Nada está mal, ni bien, pero no estamos aquí, dentro de un cuerpo físico solo para entretenernos observando sus instintos.

Eso puede ser una parte del recorrido, pero la verdadera intención es poner nuestra DIVINIDAD en el tablero del juego.

El estado de PLENITUD sólo se alcanza yendo más allá de nuestra humanidad y sus instintos.

Víctima Verdugo Salvador

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Hay un triángulo de comportamientos muy claro y definido en la sociedad actual, el triángulo víctima, verdugo, salvador.

Todos oscilamos entre los tres personajes, aunque alguno sea más marcado que otro. 

Los tres discursos se alimentan de la creencia de que otro tiene la culpa de lo que les sucede, existen únicamente gracias a la fantasía de la separación y la dualidad. 

El verdugo dirá que su infancia, la sociedad o la necesidad lo hicieron así, lo que en el fondo es un papel de víctima de sus circunstancias. 

La víctima creerá que la culpa de su vida la tiene el verdugo y que si el verdugo dejase de hacer lo que hace se acabaría su sufrimiento.

El salvador necesita que haya víctimas y verdugos para encontrarle sentido a su existencia, sabe siempre lo que es mejor para los demás y es un compendio de consejos, pero miras su vida y es puro desastre.

Todos esperan, esperan y esperan a que el otro cambie, a que el mundo cambie o las leyes cambien para estar bien, pero ninguno asume la responsabilidad de cambiar algo en sí mismo. 

Mientras exista la posibilidad de cambiar algo y no se haga, nadie será víctima de nadie más que de su propio miedo. 

Y no habrá peor ni más tirano verdugo que aquel que permanece esperando a que alguien lo salve de su infierno, maltratándose al permanecer en su situación, teniendo la opción de cambiarla.

Para que el mundo cambie no podemos seguir creyendo en la fantasía de lo aparente, no hay partes, géneros o sexos, solo humanos desconectados de su divinidad y extremadamente confundidos, ajenos de sí mismos y su responsabilidad personal en lo que les sucede.

Una decisión valiente es lo que transforma lo humano en lo divino.

Gemma Pitarch

Mamás culpables

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Cuando explico cómo los niños incorporan y somatízan los estados emocionales de la madre o de la problemática familiar y los expresan a través de síntomas, un pequeño porcentaje de mujeres, no quiere ni oír hablar de la posibilidad de que lo que les pasa a sus hijos, tenga que ver con ellas y prefieren seguir buscando en el exterior el motivo y la solución del problema de sus hijos.

Esto está bien, afortunadamente hay tantas opciones disponibles como estados de conciencia. Cada persona ha de seguir su camino en coherencia con lo que piensa y siente, ( en eso estamos todos).

Otras mamás, tras la explicación de rigor, vienen a verme.
Dependiendo del síntoma de sus hijos estudiamos: el transgeneracional y la vida de la mamá antes, durante y después de la gestación hasta el momento actual.
Cuando toman conciencia de la problemática que están somatizando sus hijos entran en un sentimiento de gran culpabilidad que perdura incluso después de que el niño, tras los cambios aconsejados se haya sanado.
Se sienten responsables del sufrimiento de sus hijos y pocas emociones son más demoledoras que pensar que tú,  le has ocasionado sufrimiento a lo que más quieres.

En este punto a algunas personas les ayuda tener una conciencia holística de nuestra realidad y pensar que es una experiencia que tanto el niño como la madre han decidido de antemano vivir juntos.
Pensar que hay una intención de evolución espiritual en todos nosotros, que se manifiesta a veces de modos dolorosos, para ayudarnos a tomar conciencia y propiciar aprendizajes de vida, ayuda a observar la situación sin auto-castigarse por ella.

Desde esta perspectiva libros como “Curación a través de un curso de milagros” de Enric Corbera, pueden ser de gran ayuda.

Pero aún si no se tienen creencias espirituales, se puede aprender de la situación sin entrar en la culpabilidad.
La dependencia y la fidelidad inconsciente del niño hacia su madre es absoluta y el inconsciente biológico del bebé, puede incorporar conflictos en pos de repartir cargas y garantizar su supervivencia.
Si la madre vive una situación conflictiva y enferma, el niño tiene muchas menos probabilidades de sobrevivir que si la madre está sana y es él el que enferma.

También puede verse como un acto de amor incondicional del niño hacia la madre, incorporando sus conflictos.
Sobre este tema Salomon Sellam ha escrito un libro donde explica muy bien el proceso:
“La incorporación emocional. Amar hasta caer enfermo.”

Otro caso típico en consulta, son mujeres con una gran culpabilidad por no sentirse bien en su papel de madre.

En las revistas de premamás  y en todos los medios de comunicación,  nos venden la época de gestación como un estado de éxtasis en el que la mujer siente amor, esperanza, ilusión, felicidad y la maternidad como una época donde la mujer se siente plena y feliz.
Pero hay mujeres que solo sienten todo esto a ratos y otros momentos se sienten invadidas, limitadas, agobiadas, con su libertad coartada, con ganas de salir corriendo y retomar su vida laboral cuanto antes.
Han vivido mal su embarazo y se han sentido agobiadas durante la crianza, aman a sus hijos y se sienten malas madres por desear alejarse de ellos.

Muchas de estas mujeres están funcionando con su cerebro masculino y por lo tanto viven con dos informaciones contradictorias: la información de su biología femenina (que es la que impera en los momentos en los que se siente a gusto en su papel de madre) y la información de su cerebro masculino que les pide salir de casa, trabajar, independencia, espacio etc.

Existen diferentes motivos por los que una mujer puede funcionar en masculino, ser zurda o haber sido deseada por sus padres como chico, son los más habituales.

Es muy satisfactorio ayudar a una mujer a entender que su comportamiento es coherente con su funcionamiento biológico, comprender que no es una mala madre y darle pautas que la ayuden a ser feliz en su maternidad, sin renunciar a su biología ni auto-castigarse.

Gemma Pitarch

Los hijos

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Los hijos no aprenden de lo que les dices y enseñas, aprenden de lo que tú haces.
Si quieres que te respeten, debes respetarte tú primero.
Si quieres que cuiden su salud, debes cuidar tú la tuya.
No puedes pedirles honestidad, mientras tú dices una cosa y piensas otra.
Si quieres que confíen en tu palabra, no los engañes y cumple lo que prometes.
Pretendes que sean sinceros mientras a ti te escuchan excusarte con mentiras cuando no te apetece algo.
Quieres que sepan gestionar sus emociones y tú eres el primero que se ve abrumado por ellas.
Pretendes que sean limpios y ordenados mientras te ven tirar papeles al suelo en la calle.
Hay tantas cosas que les pedimos y no hacemos…
Tu eres el espejo en el que se miran, si tienes un “pequeño demonio” en casa, mira tu vida y asume tu responsabilidad.
Lo fácil es pensar que el problema lo tienen ellos.
Y aún así has de saber que no tienes ninguna garantía de que sean como tú quieres.
Que por mucho que te empeñes trazarán el camino que han venido a vivir.
Tus hijos no son tuyos, al igual que tú, son seres espirituales viviendo su experiencia de vida, te guste o no.


Gemma Pitarch

¿Accidentes?

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Tras un accidente, es frecuente que nos asalten preguntas como: ¿Por qué a mí? ¿por qué ahora? ¿por qué así? ¿Por qué en este lugar o con estas consecuencias?
Partimos de cuatro premisas fundamentales:
-Nada sucede por azar
-La realidad es un espejo de lo que sucede en nuestro interior
-Cualquier acontecimiento que sucede nos está mostrando algo de nosotros mismos.
-Todo tiene un sentido positivo, (si decidimos aprender sobre nosotros a través de ello).

Creemos que un accidente es un suceso no previsto y fortuito, producto de la mala suerte. Pero lo cierto es que un accidente es muy similar a una enfermedad en cuanto a que también es una expresión de nuestro inconsciente, un medio a través del cual nos avisamos de la dirección que estamos tomando, de los miedos que tenemos activos, de los programas que estamos ejecutando en cada instante.

Es un aviso que sucede cuando no estamos atentos, pues normalmente antes de un accidente, nos hemos enviado muchos otros avisos previos que no hemos atendido. Es la última solución de nuestra psique ante una desatención permanente a uno mismo.
Debemos ser conscientes de que los accidentes también son nuestra creación y que funcionan como señales de aviso.

El accidente indica una necesidad directa e inmediata de prestarnos atención. Si estamos atentos a nosotros mismos, difícilmente vamos a tener un accidente grave, pues antes de eso tenemos multitud de pequeños avisos de la dirección que estamos tomando y si los atendemos, nuestro inconsciente ya no tiene la necesidad de seguirlos provocando.

Muchas veces la parte del cuerpo afectada durante el accidente, ya está debilitada, pues existe un conflicto activo relacionado con esa zona o bien una dolencia o somatización previa. Esto es muy común en las roturas de huesos, sobre todo aquellas que son consecuencia de “caídas tontas”. El accidente me permite observar esta debilidad haciéndola subir a la superficie. Desde la conciencia de ser creador inconsciente de lo que me sucede, puedo usarlo para preguntarme y cuestionar por qué y desde que información he creado tal forma de accidente y la lesión que ha producido. ¿Creado? Sí, todo hasta lo aparentemente fortuito lo estoy creando por resonancia inconsciente.

El accidente puede ser sinónimo de culpa. Es posible que si en mi infancia me castigaron severamente ante ciertos comportamientos, yo me castigue inconscientemente si tengo la sensación de hacer algo que no está bien.

Puedo sentirme culpable en una situación si sé que hago daño deliberado a otra persona,  pero en todas las demás situaciones, tengo que empezar a cambiar la palabra culpa por responsabilidad, necesito asumir mi papel de creador de lo que me sucede.
El miedo a equivocarse también se percibe frecuentemente bajo el aspecto de la culpabilidad en vez del de responsabilidad.

También puede suceder que tenga dificultad en afirmarme frente a una autoridad, hablar de mis necesidades o puntos de vista. Entonces un accidente puede protegerme de ese enfrentamiento que no soy capaz de realizar, (me siento víctima, me vuelvo víctima).

Frecuentemente el accidente me obliga a frenar mis actividades, por lo que puedo usar ese periodo para reflexionar sobre las razones de dicho accidente. ¿Perdí el control de la situación? ¿es para mí el momento de cambiar algo? ¿tengo dificultad en escuchar mi intuición y los avisos y señales que me envío? ¿observé cómo se produjo el accidente? ¿cuál era mi estado antes y después?

Es muy importante volver a mirar las condiciones que rodean el accidente; analizar las palabras usadas y tomar consciencia de qué ponen en evidencia y su relación con el accidente.

La predisposición a los accidentes es un estado que se produce durante una relación conflictiva con mi realidad, o conmigo mismo, (aunque en esencia son la misma cosa), la incapacidad de estar plenamente presente y consciente de mi universo y una desconexión de lo que sucede alrededor mío.
Hay accidentes en los que somos agredidos…simplemente porque pasábamos por allí en el momento inadecuado.
El tema de la agresividad descontrolada también tiene mucho que ver con los accidentes. Si creemos que la violencia solucionará nuestros problemas, actuamos como un imán que atrae mas violencia hacia nosotros.

¿Qué podemos aprender de cualquier accidente?
En todos los casos de accidentes: de tráfico, domésticos, laborales…  lo primero que debemos buscar es el mensaje que nos transmitimos a través de el, para solucionarlo de manera consciente y evitar su repetición. El accidente es como una señal que nos obliga a mirar en nuestro interior.
Pequeñas cosas en las que no nos paramos a pensar, como una quemadura mientras cocinamos o un pequeño corte en un dedo mientras cortamos verduras, los golpes en nuestro coche o una avería de un electrodoméstico nos aportan información valiosa sobre lo que pasa en nuestro interior.

Si se estropean objetos de la casa, el coche, nos roban, inundaciones… buscar la simbología del objeto en juego. Si es una lesión en nuestro cuerpo interpretarla con un diccionerio de bio o psicosomática.

Podemos y debemos hacernos preguntas:
¿Qué me quiere advertir este accidente?
¿Qué aspecto de mi vida debo transformar?
¿A qué cambio de comportamiento me estoy resistiendo?
¿Que estaba pensando y sintiendo en el momento del accidente?

Y cuando el accidente queda en un serio aviso, ¿qué me indica?.
Que debería cambiar mi estilo de vida, o puede que acabe en el hospital con varias fracturas y así gano tiempo para reflexionar. Un accidente con convalencencia, se convierte en una enfermedad con su tiempo de convalecencia, me estoy dando un periodo de reflexión.

Visto desde la psicogenealógia, los accidentes graves, son intentos de suicidio con más o menos fortuna.

¿Qué pautas se pueden seguir respecto a los accidentes?
– Si el accidente ya ocurrió, hay que interpretarlo para ser consciente del conflicto o la información que lo ha creado.
-Si tememos tener un accidente o alguien nos vaticina que lo tendremos, el cerebro se puede programar para que suceda y lo causaremos sin querer. En casos de miedo muy extremo a una predicción, la solución puede ser  realizárlo de manera simbólica, pues para el inconsciente será como si ya se hubiese cumplido.
-Para evitar accidentes:

Atención plena a los pequeños avisos para que no sucedan los grandes.

Atención plena cuando estamos en momentos de conflicto con nosotros mismos o con otros.

Atención plena cuando estamos ante cambios importantes porque podemos boicotearnos a través de un accidente, (son los producidos por el miedo).

Aprender a gestionar nuestras emociones.
Cambiar culpabilidad por responsabilidad y aprendizaje.
No juzgarnos, salir de la posición de víctima y actuar.
Canalizar la rabia y la agresividad  de manera constructiva o simbólica, a través de gritar a solas, pegarle a un saco de boxeo o hacer deporte, pero nunca reprimirla.

Gemma Pitarch

Baja autoestima

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La desvalorización o baja autoestima, siempre está estructurada en nosotros antes de los siete años.

Es la etapa en la que se forma nuestra psique y todo lo que suceda nos condicionará el resto de nuestra vida, si no hacemos nada voluntariamente para cambiarlo.

Cuando existe baja autoestima, la persona en todos los ámbitos de su existencia se mueve bajo creencias conscientes o inconscientes de:

No valgo para …

No soy lo suficientemente bueno para / en …

Tendría que haberme esforzado más ….

Me ha salido bien, pero no lo suficiente…

Podría haberlo hecho mejor ….

Siempre hay otro más inteligente que yo, que tiene más suerte que yo o más atractivo que yo, más eficiente que yo …

La persona gestiona esta información de varias maneras:

  • Acepta ese “ no valgo” como algo inamovible y vive su existencia como victima de las circunstancias externas, sobre las que cree no tener ningún control.

¿ejemplos?

-¿Como voy a encontrar trabajo con la crisis que hay?.

-Con la edad que tengo ¿donde voy a ir?

  • La persona se fija en otro que considera “ más y mejor “ y sigue sus pasos, la imita, intento hacer lo mismo, tener lo mismo, llegar donde llega el otro… La admira y la odia al mismo tiempo, porque siempre la ve superior.
  • O bien por reacción, genera  una personalidad competitiva, perfeccionista y exigente, derrochando una cantidad enorme de energía, en el esfuerzo de ser (o al menos parecer) perfecto, exitoso, abundante, inteligente, feliz…

¿Ejemplos?

  • No me conformo con sacarme una carrera, me saco tres.
  • Vivo por encima de mis posibilidades llevo un mercedes pero en casa tengo la nevera vacía.
  • Cuelgo constantemente fotos en redes sociales que me muestran sonriente desayunando junto al mar, en el spa, viajando o al lado de alguien importante y me retroalimento emocionalmente con los comentarios de admiración de mis seguidores.

Relájate, date permiso para ser tú, para tropezar, para mostrar tus debilidades.

Busca tu valor dentro de ti, no en los demás, sé tú mismo aunque de miedo.

Cuando imitas, cuando envidias, cuando finges algo que no eres, estás entregando a los demás el control de tu vida.

Tú lo eres TODO en esencia, genuino en tu individualidad, capaz de crearte a ti mismo, de construirte y reconstruirte una y mil veces.

Pero sobre todo hasta que tú no te aceptes tal y como eres, nadie lo hará.

Gemma Pitarch

 

La fantasía de la dualidad

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Todas las situaciones en la vida nos ofrecen una oportunidad de auto-conocimiento, puesto que mi reacción ante lo que sucede, no depende de lo que realmente sucede, si no de cómo yo lo estoy viviendo o lo estoy juzgando.

Quiere decir que NADIE puede ver al otro como realmente es, puesto que lo está observando a través de sus propios filtros mentales y va sacando conclusiones en base a sus propias creencias y experiencias del pasado.

La forma en la que yo veo cada situación, depende exclusivamente de mi estructura mental y emocional y de mi sistema de creencias, por lo tanto cada situación habla única y exclusivamente de mi.

Es por esto que ante una misma situación, varias personas pueden reaccionar de formas totalmente distintas y podemos discutir eternamente sobre un concepto sin llegar a un entendimiento.

Únicamente teniendo en cuenta este funcionamiento de nuestra mente, podemos poner “en observación” nuestros juicios y sentimientos sobre otras personas y antes de emitirlos o sentenciar a nadie preguntarnos: ¿qué dice esto de mi?, ¿qué conflicto tengo yo con este sentimiento o situación?,  ¿a qué tipo de experiencias y creencias personales se deben mis juicios?.

Es un ejercicio profundo de honestidad y amor hacia uno mismo y por lo tanto hacia los demás. Puesto que cuando reconoces que no sabes absolutamente nada del otro y trabajas únicamente en ti, trasciendes la fantasía mental de la realidad, la fantasía de la separación con el otro y empiezas a ver con el corazón, con la certeza de unidad que todos somos.

“Amarás al otro como a ti mismo” quiere decir exactamente ésto. Si juzgas al otro, no te amas absolutamente nada, puesto que para ver la inocencia en los demás, primero la tienes que encontrar en ti.

Gemma Pitarch