LA CERTEZA

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No existe el diálogo en este mundo, todo siempre es un monólogo con uno mismo y sus propias ideas.
Todos sin excepción fijamos la atención y procesamos, únicamente aquello que reafirma lo que ya pensamos. Por lo que un entendimiento desde lo intelectual solo será posible si ya partimos pensando lo mismo.
Que somos UNO no puede ser una idea, no es un concepto entendible por una mente que se cree individual y separada del otro.
Es una certeza que solo puede darse desde lo intuitivo.
Casi todo lo que sucede a nuestro alrededor pasa desapercibido para los sentidos físicos y la mente racional y sin embargo, todo el tiempo suceden cosas intangibles e incomprensibles para una mente objetiva y lineal.
Las certezas, esas cosas que “SABES” en un instante determinado, aunque no puedes explicar porqué, son la verdad oculta más allá de los sentidos ordinarios y de la racionalidad.
Escucharte y hacer caso a esas sensaciones que siempre están, es la mejor brújula que hallaras en tu camino.
Gemma Pitarch.

 

Los conflictos

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El inconsciente sólo distingue entre estado de calma y estado de estrés.
El estado de estrés es interpretado por el inconsciente como “estado de conflicto o de peligro inminente”
El inconsciente espera un tiempo prudencial a que tú racionalmente busques una alternativa para salir del conflicto.
Si no lo haces, el inconsciente aporta su solución = síntoma físico, emocional o de comportamiento.
La mente racional actual, esta siendo educada para considerar que el estrés es algo habitual, normal e inevitable con nuestros ritmos de vida.
Así que muy poca gente interpreta que estar en tensión o estresado habitualmente sea algo a evitar.
Es por eso que cada vez, ves más gente “enferma”.
Hemos llegado a un punto tal de estrés continuo, que ya no sabemos distinguir si tenemos o no un conflicto, porque somos un “conflicto con patas”.
Gemma Pitarch.

EL EXCESO DE IMAGINACIÓN

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La única escapatoria posible de un niño ante una realidad difícil, es hacia dentro.
Hacia un mundo imaginario que lo protege de una realidad que no tiene recursos para gestionar. Pero en muchas ocasiones esta protección permanece también en la vida adulta.
Una característica de las personas que están paralizadas en su vida y no llevan sus deseos o ideas a la acción, es precisamente que tienen un mundo imaginario muy desarrollado y se quedan siempre en eso.
Recordemos que nuestro cerebro no distingue entre realidad y ficción. Cuando se invierte mucha energía mental anticipando futuros, fantaseando probabilidades o deseando quimeras, no existirá un deseo lo suficientemente fuerte para llevar a la acción lo imaginado, pues el cerebro ya cree haberlo realizado.
Como ejemplo los actuales jóvenes que pueden pasarse horas en un sofá jugando con realidad virtual, cuando hace años mantener a un cuerpo joven quieto durante horas era una empresa imposible. Hoy día sus cerebros al no distinguir la vida imaginaria de la real, tienen la sensación de haber vivido experiencias, sin vivirlas realmente.
Imaginación al poder si, pero sólo como parte creativa sutil que nos sirva de referencia para materializar lo deseado. Cuando no se pasa a la acción, o cuando se usa lo imaginario como huida, es garantía de vida bloqueada.
A más vida bloqueada, más sensación de angustia cuando se contacta con la realidad y más tendencia a huir de ella a través de lo imaginario. !Así que a moverse¡

Gemma Pitarch.

HOMBRE VS MUJER

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A estas alturas justificar que los hombres son como son porque las mujeres los han educado así, o que las mujeres son como son por culpa de los hombres, es caer en el simplismo mas absurdo.
Todos tenemos un lado hombre y un lado mujer independientemente de nuestro sexo y la lucha externa entre sexos, es únicamente la manifestación de la no integración y equilibrio de nuestras energías en lo interno.
Pero estas energías no pueden estar equilibradas si el funcionamiento de la persona es desde sus patrones automáticos (programas inconscientes).
Llevamos milenios funcionando desde el desequilibrio de ambas energías, así que nuestro inconsciente sólo tiene y ejecuta programas de desequilibrio y compensación.
Y no se puede responsabilizar al comportamiento automático de ninguno de los sexos, porque es automático (no consciente).
Sabemos que el inconsciente únicamente se encarga de nuestra supervivencia, sus respuestas van a ser siempre las que garanticen el menor daño y la máxima aceptación dentro del sistema familiar y social donde se vive.
No puedo responsabilizar a mi madre, mi abuela, mi bisabuela, mi tatarabuela… por ser sumisas o educar a sus hijas en la sumisión porque esa respuesta fue automática y la mejor opción para garantizar su supervivencia y la de sus hijas. Y no puedo culpar a mi padre, abuelo, bisabuelo, tatarabuelo… por ser autoritario o violento, porque fue la respuesta automática de repetición de un patrón y aceptación social de lo que se esperaba de un hombre.
No entender que hombre y mujer han sido siempre un sistema que se ha complementado a la perfección, aún dentro de la aparente disfuncionalidad y desigualdad de cada etapa evolutiva, es olvidar precisamente la máxima de que todo lo externo es la manifestación de nuestra información interna por igual, lado hombre y lado mujer en igualdad de co-creación.
Por eso se hace importantísimo a estas alturas, buscar el equilibrio entre energías en lo interno de cada uno de nosotros. Y sobre todo la práctica de la permanencia en el presente y la atención constante a lo que se despierta en cada uno de nosotros en cada instante. Pues es el único recurso que tenemos para no seguir actuando desde los comportamientos automáticos.
Es la única garantía de una transformación de la realidad externa.
Gemma Pitarch

TU CEREBRO ES UN BIO-COMPUTADOR

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Los conceptos de fuera y dentro los tenemos en general poco claros.
Usamos como referente nuestro cuerpo físico y creemos que fuera es todo lo que sucede fuera de él y dentro todo lo que sentimos y percibimos en lo interno.
Esto es producto de una mente que se cree separada e independiente del mundo que la rodea.
Tu cerebro es básicamente una base de datos o “disco duro” de información (mente inconsciente) y una interfaz o procesador de datos (mente consciente). Tu disco duro contiene (de modo muy genérico), toda la información y programas inconscientes de la raza humana, de tu grupo étnico, cultural, social y familiar hasta 7 generaciones y todo lo experimentado durante tu gestación y primera infancia.
Así que la mayoría de cosas que piensas y sientes, aunque las percibes en lo interno de ti, no son propiamente tuyas, pues proceden de las experiencias de otros, son “externas” de ti.
Del mismo modo todo lo que ves fuera y la interpretación que haces de lo que sucede en tu vida, aunque parece externo a ti, está totalmente condicionado por tu información inconsciente. Dos personas no hacen la misma lectura de una misma situación, por lo tanto eso que ves fuera es interno y no externo, aunque lo estes viendo “fuera”.
¿Y ahora cómo sabes qué es tuyo y qué no lo es?
En realidad da igual, siempre y cuando TÚ, el SER que eres mas allá de tus patrones automáticos, te apropies de la información que tienes y la uses para dirigir tu vida hacia donde quieres.
De ese modo lo interno es todo lo que TÚ conscientemente decides usar y lo externo todo lo automático que se genere dentro o fuera de ti y que tú no hayas decidido conscientemente.
Cuando miras la pantalla de tu ordenador, no te planteas qué partes de lo que ves son hardware o software. Usas tu ordenador para lo que deseas y punto. Desinstalas e instalas programas según tus necesidades. Tu relación con tu ordenador es: Tú mandas, él obedece. Pues viene a ser lo mismo.
El trabajo que todos tenemos por delante es, asumir el puesto de ORDENANTE de nuestra realidad.
Gemma Pitarch.

LA DEMANDA DE AMOR

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Empezamos a ver claro que los aspectos que rechazamos de otros, son proyecciones que hacemos de lo no resuelto en nosotros.
Pero solemos pasar por alto mas alegremente que los apegos, necesidades y lo que llamamos amor romántico, esconden la misma proyección.
Todo lo que digo necesitar procede de una creencia de carencia de lo necesitado, o vacío existencial.
Frases como “te necesito”, “eres la luz de mi vida”, “el aire que respiro”, “mi alegría”, “el motivo de mi existencia”, “sin ti mi vida no tiene sentido”, “por ti muero”… son el mismo mecanismo de proyección en el otro y tanto si las dices tú como si te las dicen, lejos de gustarnos deberíamos observarlas como señales de alarma, de aspectos emocionales a atender con urgencia.
Estas colocando tu bienestar y tu equilibrio interno, en algo o alguien externo a ti. Te sacudes la responsabilidad de tu existencia y le cuelgas esa responsabilidad a otro al que sabiéndolo o no, le exiges que te haga feliz.
Esta es la base de todo sufrimiento en las relaciones personales, pues la expectativa depositada es incumplible, es una fantasía.
No somos capaces de ver al otro tal y como es, proyectamos nuestras necesidades y otorgamos al otro cualidades que no son suyas, sino nuestras expectativas. A más tendencia a ilusionarte y desilusionarte con las relaciones, mas proyecciones estás haciendo, y más vacíos estás enmascarando a través de tu “amor”.
El otro fue siempre el mismo, al principio y al final de la relación y lo único que ha cambiado es tu proyección.
Si no estás dispuesto a asumir todo lo que sientes como propio y a respetar y aceptar al otro tal y como es, entonces no amas, solo tapas temporalmente necesidades.
Gemma Pitarch

TAPAR LO QUE SIENTES

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No se transciende o se supera nada rechazándolo o negándolo.
Tapar tu dolor o tu tristeza, no te conduce a níngun tipo de bienestar, solo pospone para más adelante lo inevitable.
Lo inevitable es que vas a tener que mirar tu dolor para poder trascenderlo, pues todo lo que sientes es tuyo, nada ni nadie es responsable del dolor que tu sientes. El tiempo o el olvido no van a solucionar una forma de funcionar, reaccionar y sentir que va contigo donde vayas. Y mientras no la atravieses con total honestidad y aceptación, mientras no hagas el aprendizaje que ese dolor te pide, lo volverás a experimentar ante otras situaciones.

Gemma Pitarch

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