¿Pero cómo se hace?

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bébédoute1Por Carlos Muñoz-

Aquí está la pregunta del millón. No te imaginas la cantidad de veces que la he escuchado: ¿pero cómo suelto mi expectativa? ¿pero cómo hago para perdonarle? ¿pero cómo hago para traspasar mis miedos? …

Da igual lo que uno sepa, eso no es lo que te faculta para actuar. He visto personas que saben mucho de teoría y son incapaces de aplicarla hasta en las cosas más simples y también he visto a personas que con un conocimiento muy elemental lo aplican de forma impecable hasta en asuntos muy complejos. Por supuesto que el espectro de personas es muy amplio y sólo he hablado de estos 2 perfiles porque dan mucho que pensar…

Ok, el conocimiento no es la clave, aunque siempre vendrá bien. Entonces, ¿dónde está el asunto?

Los seres humanos estamos tan acostumbrados a buscar soluciones complejas a todo lo que nos pasa que…

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Qué hacer cuando estás en el abismo.

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Llamémoslo abismo, fondo del pozo, noche oscura del alma… vamos, lo que viene siendo una depresión como la copa de un pino. Y ahí estás, sin ilusión por vivir, paralizado, con esa compañera de viaje llamada tristeza. Te sientes todo el rato como si llevaras sobre tus hombros una montaña, pero es que lo que te pesa es la vida, TU VIDA.

Años y años de tomar decisiones que crees desacertadas porque ahora estás donde estás. Y quieres cambiar las cosas, pero sientes que te faltan fuerzas. Pero realmente ésta es una sensación instalada como consecuencia de que no ves salida a tu situación, porque crees que no eres capaz de solucionarlo por ti mismo.

¿Quieres cambiar las cosas? ¡¡¡PUEDES!!! ¿Cambiarán solas? ME TEMO QUE NO. Ten en cuenta que tu realidad la generas de forma automática (inconsciente) todo el tiempo. Lo que se manifiesta en tu…

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HUMANO, ESE CURIOSO SER QUE SUFRE POR NO SUFRIR.

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Cuando algo duele mucho, pero mucho y parece que nada de lo aprendido lo calma, que ninguna técnica funciona, tal vez sea el momento de pararse a sentir, de acompañar ese dolor, dejarlo ser, respirarlo, dejar de resistirse, aceptar y respetar ese proceso en el que te encuentras inmerso.
Sin ninguna intención precisa, sin tratar de cambiarlo, sin tratar de averiguar un “por qué” o un “hasta cuando”, sin buscarle soluciones ni negarlo, sin buscar distracciones ni taparlo…
Permitir ser y expresarse a tu dolor, porque ese dolor no viene de fuera, llega de dentro, de muy dentro y tal vez esté guardado ahí desde hace mucho.
Todos llevamos una mochila en la espalda llena de dolores escondidos, no sentidos, no reconocidos, no aceptados. Algunos los escondimos conscientemente ya de adultos, otros se guardaron de modo automático en la infancia porque cuando sucedieron, no teníamos recursos para gestionarlos.
Y llega un momento que la mochila no aguanta más peso y todo empieza a salir. Por el cuerpo con síntomas, por los ojos con lagrimas no justificadas, por el comportamiento con desequilibrios de todo tipo…
Si ya has llegado a ese punto no te queda más remedio que encararte con un monstruo enorme y lo sé, no será fácil y da mucho miedo, pero también sé que mirar todo eso no puede hacerte más daño del que ya te está haciendo, por el contrario te hará mucho bien…
También puedes seguir tapándolo (siempre es tu elección) y llenando tu mochila de parches y remiendos de toda clase, en la farmacia y el hospital tienes una gran surtido de ellos, pero sabe: si no aligeras peso, esos parches terminan cediendo, todo tiene un límite.
“El ser humano es el único animal que sufre por no sufrir”.
Mira tu dolor, permítelo ser, siéntelo, porque cuando aparece no lo hace para que sufras, lo hace con todo el amor del mundo para que lo mires, lo reconozcas y lo dejes marchar.
Gemma Pitarch.

El perdón

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La necesidad de perdonar, surge de la necesidad de calmar el sufrimiento que nos genera estar odiando.
Y tu odio surge de esa parte de ti (tu personaje o Ego) que clasifica las cosas de buenas o malas, apropiadas o no, tolerables o no… La parte de ti que juzga el mundo todo el tiempo y se cree en posesión de la verdad y la razón. Todo eso es mente y el perdón, el verdadero perdón surge del corazón.
Tenemos interiorizado un concepto de perdón en el que: yo reconozco mi error, pido perdón y tú me perdonas. Pero no es un perdón real, en tu mente solo es una tregua que me das mientras no vuelva a cometer el mismo error.
Si lo repito tu mente abrirá el cajón de las afrentas pasadas y concluirá que ya es demasiado y esta vez, no puedes perdonarme.
Esto sucede porque esa clase de perdón se otorga cual gracia divina, desde una posición de: yo estoy en lo cierto, si tú reconoces tu error, yo te perdono.
A veces hasta podemos otorgarlo sin que lo reconozcan: yo estoy en lo cierto y aunque tú no lo reconoces, como soy una persona de “buena fe” o “como te quiero”, voy a olvidarlo (al menos por esta vez).
Todo ésto es Ego. Es tu personaje que previamente ha juzgado que el comportamiento de la otra persona está mal, es decir estás dando por sentado que tú tienes la razón y el otro no y mientras te creas poseedor de la razón, tu perdón solo será una concesión.
Solo desde el corazón se puede dar el no juicio, la conciencia de que cada persona actúa de la única manera que sabe y puede en cada momento, en base a su situación y programación. La certeza de que cada persona procesa la realidad desde sus filtros y nadie tiene en propiedad la verdad.
Solo desde una mirada limpia y una compresión más profunda que integre aprendizajes y no faltas, es que se puede entender lo siguiente:
“Cuando no hay juicio tampoco hay necesidad de perdonar”.
Si llevas tiempo haciendo trabajo de perdón, llevas tiempo perdiendo el tiempo.
Mira lo que tanto te molesta o te duele como algo tuyo (porque lo es) y trabájalo en ti.
El proceso de perdonar, dura el tiempo que tardes en dejar de juzgar.
Gemma Pitarch

La mente te miente: la mente no puede comprender ni sentir la vida. (Video)

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Llegar a la paz interna o a la comprensión de la vida a través del conocimiento y la teorización de ideas, es una tarea infructuosa. La mente no puede comprender ni sentir la vida.
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La mente ..

laberinto

 

El rey Minos, poderoso monarca de Creta, hijo de Zeus, mandó construir un enorme laberinto para esconder al Minotauro. Criatura engendrada de la relación de su mujer y un toro blanco.
Atenas y Creta están en guerra y por diferentes agravios, Atenas debe entregar durante 9 años 7 jovenes y 7 doncellas para ser devorados por el Minotauro y liberar con ello a su pueblo.
Teseo hijo del rey de Atenas, se esconde en uno de esos grupos de jovenes, dispuesto a matar al Minotauro.
Al llegar a Creta, Ariadna la hija del rey se enamora de Teseo y le entrega un hilo, “el hilo de Ariadna” para que pueda encontrar la salida.
Teseo entra en el laberinto desenrollando el hilo, encuentra al Minotauro y le da muerte, encontrando de nuevo la salida enrollando el hilo de Ariadna.

La mente es un complejo laberinto en el que están ocultos todos nuestros monstruos, devorando cualquier atisbo de pureza que acierte a adentrarse en sus pasillos.
En algún momento todos debemos adentrarnos en el laberinto de nuestra mente y descubrir a sus moradores.
Pero al igual que en la historia mitológica, asegúrate de marcar el camino de retorno, porque no hallaras el sentido de la vida dentro del laberinto de tu mente. La vida y su sentido profundo te esperan cuando sales de ella.
Gemma Pitarch.

Cuando atraviesas tus miedos …

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El odio, los celos, la ira, la tristeza … son diferente formas que tu mente usa para protegerse de lo que teme. Vamos construyendo corazas, capas y más capas de protección y terminamos identificándonos con esas corazas. “Así es como somos” Somos celosos, irascibles, envidiosos, malos, débiles ….
Y pensamos que la solución, sólo la vamos a encontrar en alguien o algo que compense o nos aporte eso que no tenemos.
Nos convertimos en incansables buscadores de fidelidad, protección, amor y abundantes objetos materiales pero nunca estamos saciados ¿verdad? El amor que encuentras nunca está a la altura de tus expectativas, las cosas que adquieres nunca terminan de llenar tu vacío, la protección que encuentras nunca te hace sentirte plenamente seguro, y la rabia que proyectas nunca te deja tranquilo y en paz.
Sólo cuando reconoces que todo eso son compensaciones de algo que crees que no tienes, te atreves a desarmar tus corazas, a atravesar tus miedos…. Una mirada honesta hacia ti mism@, es lo único que hace falta para encontrar lo que siempre estuvo ahí.
Gemma Pitarch.

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