La falta de ilusión.

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Ese momento en el que te entra el miedo al futuro y renuncias a tus ilusiones y a lo que te apasiona en pos de lo que te da seguridad o de lo que se espera de ti (porque es lo que todo el mundo hace). Ese momento marca el final de estar vivo y el comienzo de empezar a morir.
Cambias una realidad donde todavía “todo es posible”, por otra donde el camino te viene dado por otros. Te adentras en la hipnosis colectiva y si alguna vez por un instante despiertas, tu vida duele tanto que recurres tu mismo a la auto-hipnosis: que harán los demás sin mi, para mi eso ya es imposible, no soy capaz, eso es tener “pájaros en la cabeza”, lo he intentado pero no he podido, no me dieron la oportunidad …
Date cuenta que si empiezas a transitar un camino que parece despejado no es tu camino, es el que otros han trazado para ti.
Gemma Pitarch.

¿Pero cómo se hace?

bébédoute1Por Carlos Muñoz-

Aquí está la pregunta del millón. No te imaginas la cantidad de veces que la he escuchado: ¿pero cómo suelto mi expectativa? ¿pero cómo hago para perdonarle? ¿pero cómo hago para traspasar mis miedos? …

Da igual lo que uno sepa, eso no es lo que te faculta para actuar. He visto personas que saben mucho de teoría y son incapaces de aplicarla hasta en las cosas más simples y también he visto a personas que con un conocimiento muy elemental lo aplican de forma impecable hasta en asuntos muy complejos. Por supuesto que el espectro de personas es muy amplio y sólo he hablado de estos 2 perfiles porque dan mucho que pensar…

Ok, el conocimiento no es la clave, aunque siempre vendrá bien. Entonces, ¿dónde está el asunto?

Los seres humanos estamos tan acostumbrados a buscar soluciones complejas a todo lo que nos pasa que…

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Qué hacer cuando estás en el abismo.

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Llamémoslo abismo, fondo del pozo, noche oscura del alma… vamos, lo que viene siendo una depresión como la copa de un pino. Y ahí estás, sin ilusión por vivir, paralizado, con esa compañera de viaje llamada tristeza. Te sientes todo el rato como si llevaras sobre tus hombros una montaña, pero es que lo que te pesa es la vida, TU VIDA.

Años y años de tomar decisiones que crees desacertadas porque ahora estás donde estás. Y quieres cambiar las cosas, pero sientes que te faltan fuerzas. Pero realmente ésta es una sensación instalada como consecuencia de que no ves salida a tu situación, porque crees que no eres capaz de solucionarlo por ti mismo.

¿Quieres cambiar las cosas? ¡¡¡PUEDES!!! ¿Cambiarán solas? ME TEMO QUE NO. Ten en cuenta que tu realidad la generas de forma automática (inconsciente) todo el tiempo. Lo que se manifiesta en tu…

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HUMANO, ESE CURIOSO SER QUE SUFRE POR NO SUFRIR.

Mountain Climber

Cuando algo duele mucho, pero mucho y parece que nada de lo aprendido lo calma, que ninguna técnica funciona, tal vez sea el momento de pararse a sentir, de acompañar ese dolor, dejarlo ser, respirarlo, dejar de resistirse, aceptar y respetar ese proceso en el que te encuentras inmerso.
Sin ninguna intención precisa, sin tratar de cambiarlo, sin tratar de averiguar un “por qué” o un “hasta cuando”, sin buscarle soluciones ni negarlo, sin buscar distracciones ni taparlo…
Permitir ser y expresarse a tu dolor, porque ese dolor no viene de fuera, llega de dentro, de muy dentro y tal vez esté guardado ahí desde hace mucho.
Todos llevamos una mochila en la espalda llena de dolores escondidos, no sentidos, no reconocidos, no aceptados. Algunos los escondimos conscientemente ya de adultos, otros se guardaron de modo automático en la infancia porque cuando sucedieron, no teníamos recursos para gestionarlos.
Y llega un momento que la mochila no aguanta más peso y todo empieza a salir. Por el cuerpo con síntomas, por los ojos con lagrimas no justificadas, por el comportamiento con desequilibrios de todo tipo…
Si ya has llegado a ese punto no te queda más remedio que encararte con un monstruo enorme y lo sé, no será fácil y da mucho miedo, pero también sé que mirar todo eso no puede hacerte más daño del que ya te está haciendo, por el contrario te hará mucho bien…
También puedes seguir tapándolo (siempre es tu elección) y llenando tu mochila de parches y remiendos de toda clase, en la farmacia y el hospital tienes una gran surtido de ellos, pero sabe: si no aligeras peso, esos parches terminan cediendo, todo tiene un límite.
“El ser humano es el único animal que sufre por no sufrir”.
Mira tu dolor, permítelo ser, siéntelo, porque cuando aparece no lo hace para que sufras, lo hace con todo el amor del mundo para que lo mires, lo reconozcas y lo dejes marchar.
Gemma Pitarch.

El perdón

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La necesidad de perdonar, surge de la necesidad de calmar el sufrimiento que nos genera estar odiando.
Y tu odio surge de esa parte de ti (tu personaje o Ego) que clasifica las cosas de buenas o malas, apropiadas o no, tolerables o no… La parte de ti que juzga el mundo todo el tiempo y se cree en posesión de la verdad y la razón. Todo eso es mente y el perdón, el verdadero perdón surge del corazón.
Tenemos interiorizado un concepto de perdón en el que: yo reconozco mi error, pido perdón y tú me perdonas. Pero no es un perdón real, en tu mente solo es una tregua que me das mientras no vuelva a cometer el mismo error.
Si lo repito tu mente abrirá el cajón de las afrentas pasadas y concluirá que ya es demasiado y esta vez, no puedes perdonarme.
Esto sucede porque esa clase de perdón se otorga cual gracia divina, desde una posición de: yo estoy en lo cierto, si tú reconoces tu error, yo te perdono.
A veces hasta podemos otorgarlo sin que lo reconozcan: yo estoy en lo cierto y aunque tú no lo reconoces, como soy una persona de “buena fe” o “como te quiero”, voy a olvidarlo (al menos por esta vez).
Todo ésto es Ego. Es tu personaje que previamente ha juzgado que el comportamiento de la otra persona está mal, es decir estás dando por sentado que tú tienes la razón y el otro no y mientras te creas poseedor de la razón, tu perdón solo será una concesión.
Solo desde el corazón se puede dar el no juicio, la conciencia de que cada persona actúa de la única manera que sabe y puede en cada momento, en base a su situación y programación. La certeza de que cada persona procesa la realidad desde sus filtros y nadie tiene en propiedad la verdad.
Solo desde una mirada limpia y una compresión más profunda que integre aprendizajes y no faltas, es que se puede entender lo siguiente:
“Cuando no hay juicio tampoco hay necesidad de perdonar”.
Si llevas tiempo haciendo trabajo de perdón, llevas tiempo perdiendo el tiempo.
Mira lo que tanto te molesta o te duele como algo tuyo (porque lo es) y trabájalo en ti.
El proceso de perdonar, dura el tiempo que tardes en dejar de juzgar.
Gemma Pitarch

La mente te miente: la mente no puede comprender ni sentir la vida. (Video)

Llegar a la paz interna o a la comprensión de la vida a través del conocimiento y la teorización de ideas, es una tarea infructuosa. La mente no puede comprender ni sentir la vida.
https://softwarerojo.com/

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La mente ..

laberinto

 

El rey Minos, poderoso monarca de Creta, hijo de Zeus, mandó construir un enorme laberinto para esconder al Minotauro. Criatura engendrada de la relación de su mujer y un toro blanco.
Atenas y Creta están en guerra y por diferentes agravios, Atenas debe entregar durante 9 años 7 jovenes y 7 doncellas para ser devorados por el Minotauro y liberar con ello a su pueblo.
Teseo hijo del rey de Atenas, se esconde en uno de esos grupos de jovenes, dispuesto a matar al Minotauro.
Al llegar a Creta, Ariadna la hija del rey se enamora de Teseo y le entrega un hilo, “el hilo de Ariadna” para que pueda encontrar la salida.
Teseo entra en el laberinto desenrollando el hilo, encuentra al Minotauro y le da muerte, encontrando de nuevo la salida enrollando el hilo de Ariadna.

La mente es un complejo laberinto en el que están ocultos todos nuestros monstruos, devorando cualquier atisbo de pureza que acierte a adentrarse en sus pasillos.
En algún momento todos debemos adentrarnos en el laberinto de nuestra mente y descubrir a sus moradores.
Pero al igual que en la historia mitológica, asegúrate de marcar el camino de retorno, porque no hallaras el sentido de la vida dentro del laberinto de tu mente. La vida y su sentido profundo te esperan cuando sales de ella.
Gemma Pitarch.

Cuando atraviesas tus miedos …

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El odio, los celos, la ira, la tristeza … son diferente formas que tu mente usa para protegerse de lo que teme. Vamos construyendo corazas, capas y más capas de protección y terminamos identificándonos con esas corazas. “Así es como somos” Somos celosos, irascibles, envidiosos, malos, débiles ….
Y pensamos que la solución, sólo la vamos a encontrar en alguien o algo que compense o nos aporte eso que no tenemos.
Nos convertimos en incansables buscadores de fidelidad, protección, amor y abundantes objetos materiales pero nunca estamos saciados ¿verdad? El amor que encuentras nunca está a la altura de tus expectativas, las cosas que adquieres nunca terminan de llenar tu vacío, la protección que encuentras nunca te hace sentirte plenamente seguro, y la rabia que proyectas nunca te deja tranquilo y en paz.
Sólo cuando reconoces que todo eso son compensaciones de algo que crees que no tienes, te atreves a desarmar tus corazas, a atravesar tus miedos…. Una mirada honesta hacia ti mism@, es lo único que hace falta para encontrar lo que siempre estuvo ahí.
Gemma Pitarch.

Los niños “normales”

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Ser “normal” no significa estar bien, sano, equilibrado …. Significa estar en la “norma” ¿y quién establece las normas?, ¿personas normales?. Krishnamurti dijo: “No es saludable estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma”.
A muchos adultos que están más o menos dentro del mundo de la conciencia les encanta esta frase, pero luego veo como se empeñan en que sus hijos sean “normales”.
Se preocupan si no cumplen los objetivos pedagógicos del “sistema de educación” o no siguen el “ritmo normal del desarrollo cognitivo”. Hoy día cualquier niño que no cumple el estandard es diagnosticado de algo, (el top one es el TDAH) hace 20 o 30 años era el niño tonto, el retrasado.
Un niño que no entiende por qué tiene que memorizar datos y más datos, aprender materias que no va a usar en su vida, que no soporta estar 8 horas sentado en una silla, que cuestiona el: “porque yo lo digo” o el “porque así son las cosas”. Un niño que es reactivo a aprender con el método de orden y castigo, (que por cierto nos escandaliza mucho que se use con los animales, pero permitimos con nuestros hijos) es un niño PERFECTAMENTE SANO.
Lo que debería preocuparnos es el niño que desde la primera infancia ya está perfectamente adaptado al sistema. Lo que necesitamos son nuevas generaciones de “inadaptados”, gente libre pensadora, no más borreguitos.
Gemma Pitarch.

Pensamientos recurrentes

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Los pensamientos no son tuyos, “aparecen y desaparecen de tu mente”. Lo importante no es el pensamiento que aparece, si no lo que tu piensas sobre el pensamiento. Si no lo juzgas de nocivo, si no empiezas una lucha para cambiarlo o hacerlo desaparecer, si simplemente lo observas y no te lo crees, entonces ese pensamiento no puede hacerte sufrir. Un instante de dolor que aparece y desaparece como una ola, pero no sufrimiento.
El sufrimiento proviene de tu lucha contra el pensamiento.
Tu no eres ese pensamiento que no te gusta, eres el que piensa lo pensado, “el observador de lo pensado” y el que en última instancia puede decidir si se lo cree o no.
Gemma Pitarch.

¿Problemas con tus hijos?

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Los hijos no aprenden de lo que les dices y enseñas, aprenden de lo que tú haces.
Si quieres que te respeten, debes respetarte tú primero.
Si quieres que cuiden su salud, debes cuidar tú la tuya.
No puedes pedirles honestidad, mientras tú dices una cosa y piensas otra.
Si quieres que confíen en tu palabra, no los engañes y cumple lo que prometes.
Pretendes que sean sinceros mientras a ti te escuchan excusarte con mentiras cuando no te apetece algo.
Quieres que sepan gestionar sus emociones y tú eres el primero que se ve abrumado por ellas.
Pretendes que sean limpios y ordenados mientras te ven tirar papeles al suelo en la calle.
Hay tantas cosas que les pedimos y no hacemos…
Tu eres el espejo en el que se miran, si tienes un “pequeño demonio” en casa, mira tu vida y asume tu responsabilidad.
Lo fácil es pensar que el problema lo tienen ellos.
Y aún así has de saber que no tienes ninguna garantía de que sean como tú quieres.
Que por mucho que te empeñes trazarán el camino que han venido a vivir.
Tus hijos no son tuyos, al igual que tú, son seres espirituales viviendo su experiencia de vida, te guste o no.
Gemma Pitarch

Problemas de amor y dinero: búsqueda y solución en tu árbol.

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