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La dualidad

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Todas las situaciones en la vida nos ofrecen una oportunidad de auto-conocimiento, puesto que mi reacción ante lo que sucede, no depende de lo que realmente sucede, si no de cómo yo lo estoy viviendo o lo estoy juzgando.

Quiere decir que NADIE puede ver al otro como realmente es, puesto que lo está observando a través de sus propios filtros mentales y va sacando conclusiones en base a sus propias creencias y experiencias del pasado.

La forma en la que yo veo cada situación, depende exclusivamente de mi estructura mental y emocional y de mi sistema de creencias, por lo tanto cada situación habla única y exclusivamente de mi.

Es por esto que ante una misma situación, varias personas pueden reaccionar de formas totalmente distintas y podemos discutir eternamente sobre un concepto sin llegar a un entendimiento.

Únicamente teniendo en cuenta este funcionamiento de nuestra mente, podemos poner “en observación” nuestros juicios y sentimientos sobre otras personas y antes de emitirlos o sentenciar a nadie preguntarnos: ¿qué dice esto de mi?, ¿qué conflicto tengo yo con este sentimiento o situación?,  ¿a qué tipo de experiencias y creencias personales se deben mis juicios?.

Es un ejercicio profundo de honestidad y amor hacia uno mismo y por lo tanto hacia los demás. Puesto que cuando reconoces que no sabes absolutamente nada del otro y trabajas únicamente en ti, trasciendes la fantasía mental de la realidad, la fantasía de la separación con el otro y empiezas a ver con el corazón, con la certeza de unidad que todos somos.

“Amarás al otro como a ti mismo” quiere decir exactamente ésto. Si juzgas al otro, no te amas absolutamente nada, puesto que para ver la inocencia en los demás, primero la tienes que encontrar en ti.

Gemma Pitarch

Amor de pareja

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Más de una vez se ha escuchado decir que el amor es como una droga. Lo cierto es que esta expresión es más correcta de lo que se piensa, debido a que las sensaciones de felicidad y satisfacción que sentimos cuando nos enamoramos son producidos a nivel bioquímico por las endorfinas, junto a otras sustancias como la dopamina y la noradrenalina….

Aunque hay otras formas de conseguir las tan ansiadas “moléculas de la felicidad”.
Tener un proyecto en la vida que nos ilusione, hacer deporte, reírse, relajarse, dormir…
Con el sistema de vida que llevamos, encadenados a un trabajo que no nos gusta, pagando cosas que consumimos “compulsiva-mente” sin necesitarlas, con nuestras mentes continuamente “pre-ocupadas” en mil posibles calamidades que están por venir, aunque nunca vengan.. difícil estado para relajarse, ilusionarse, reír y dormir “placida-mente”.
Si no sabemos auto-generar una realidad con autonomía de endorfinas, habrá que buscarlas fuera.
Y eso sucede cuando nos enamoramos. Aparece alguien y nos provoca un chute químico que nos saca de golpe de nuestra “monótona existencia.”

No es de extrañar que cual yonquis emocionales, deseemos permanecer en ese estado por siempre jamás. El tema es que hemos depositado nuestra ilusión de felicidad en otro, así que empezamos a sufrir por miedo a perderlo.

¿Si ves a alguien poner todo su dinero en el bolsillo de otro, para luego encadenarlo y que no se marche con él te parecería absurdo verdad?.
Sin embargo hacemos esto mismo con nuestra felicidad desde el momento que dependemos de otro para experimentarla, y a nadie le extraña.

Luego cuando la relación se asienta y el coctel químico desaparece, nos encontramos de bruces con nuestros asuntos no resueltos y con los del otro. Empieza el cruce de acusaciones, reproches y miserias de toda índole, porque la cosa no es como pensábamos, y porque el otro no nos mantiene en el estado de felicidad que pensábamos que nos daría….

¿Qué es para mi una relación de pareja?

Una relación de pareja vivida de forma consciente y coherente es una de las mejores oportunidades de auto-conocimiento y dicha que encontrarás en esta existencia. Es un camino directo a tu verdadera esencia y equilibrio, una mirada pura y honesta a tu corazón a través del espejo de los ojos del otro.

Se da cuando dos personas que individualmente han asumido la responsabilidad de su propia existencia a nivel material, emocional y espiritual se encuentran y deciden caminar en la misma dirección.
Se da cuando ambos tienen algún objetivo común además de conservar los individuales.
Se da cuando cada uno tiene claro su papel dentro de la relación y el papel del otro y respetan los rolles los espacios, los tiempos …
Se da cuando hay respeto absoluto, cuando se entrega lo que se tiene de corazón, cuando la sinceridad y los sentimientos se pueden poner sobre la mesa sin miedo.

Una pareja así, camina unida sin competir, observando y aprendiendo el uno del otro, ayudándose cuando hay obstáculos, cuidándose lo mejor que saben, poniendo el corazón y los sentimientos siempre por delante de la mente, siendo absolutamente sinceros aunque duela…

Una pareja así camina entregándolo todo, como si hoy se acabara el mundo. Pero mirando lejos, como si no se acabara nunca.

Y además al principio hay endorfinas ¡bien!. Fiesta. ?

Gemma Pitarch

Dame espacio

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Cuando alguien me cuenta cual es su concepto de relación de pareja “perfecta”, suelen hablarme de ideas como que cada uno pueda tener sus propios amigos y salir con ellos, sus aficiones, respeto por su independencia sus espacios y sus tiempos, que puedan incluso viajar independientemente sin que por ello se generen fricciones… Y no puedo evitar reparar en que como en tantas otras cosas, aquí también confundimos el “afuera” con el “adentro”.
Es decir confundimos la idea de respeto, con la idea de espacio, o dicho de otro modo, Identificamos tener espacio con recibir respeto.
Espacio (mundo externo), respeto (mundo interno).
Y es que también se puede dar espacio desde el hartazgo, desde el no compromiso, desde la mentira o la desconfianza, desde el miedo a no perder al otro…

El espacio y el tiempo, se pueden estar otorgando desde muchos lugares que no son exactamente un respeto absoluto por otro ser.
Dos personas pueden sentirse atrapadas en una relación, estando separadas cientos de kilómetros o totalmente libres sin salir de una cabaña.

El espacio o el tiempo a solas no es lo que marca la diferencia.
En cambio desde el respeto si hay o no espacio, es algo absolutamente circunstancial.

Ambas personas pueden sentirse en absoluta libertad independientemente de sus circunstancias externas.
Comprender esto es IMPRESCINDIBLE para una relación de pareja sana y armónica.

Gemma Pitarch.