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espiritualidad

Fluir

By Blog

Todo lo que crees que eres, es una herencia, un programa, una solución para otro que no eres TU.
Nacemos programados para ser la solución a los conflictos existenciales de los que nos precedieron.
Programados para suplir ausencias, carencias y vacíos, para buscar respuestas a las preguntas de otros, para conseguir logros donde fracasaron otros o para fracasar como ellos y darles la razón.
Programados para repetir patrones por fidelidad inconsciente, somos un compendio de automatismos con patas, creyendo que decidimos algo porque pensamos que lo hacemos.

Una perdida de referentes o vacío existencial, es sin duda la mejor puerta de salida del Ego o lo que es lo mismo de entrada al SER, por supuesto usada y aprovechada para el auto conocimiento.
Pero es algo que cuando sucede nos da tanto miedo, que preferimos tapar el dolor y seguir en el engaño.

Toda resistencia, miedo, cabreo, síntoma, lágrima, desasosiego que te genere una situación habla de que tus programas, tu Ego y tus fidelidades han sido tocadas.

Pregúntate porqué, de donde y de quién procede esa resistencia.

Permítete perder tus referentes, para encontrarte atravesando ese dolor.

Y sobre todo permítete la honestidad de re-conocer que en el no saber, está la verdadera sabiduría.

Fluir es justo lo contrario de lo que te explicaron, no es moverte con lo que te hace sentir bien, es pararte a sentir, lo que ya estás sintiendo.

 

Gemma Pitarch.

Compromiso de vida

By Blog

Existen seres que viven en una realidad paralela, tú los ves y ellos te ven, pero no les suceden las mismas cosas que a ti, no les afectan las mismas cosa que a ti, no viven los problemas de la misma forma que tú. No son diferentes a ti, nacieron del mismo modo, están hechos de la misma pasta, se educaron y crecieron en el mismo mundo que el tuyo…

Pero un día decidieron dejar de creer en las mismas cosas que tú crees y actuar en consecuencia… y cambiaron su realidad.
Un verdadero cambio requiere un compromiso absoluto contigo mismo y tu propia vida.
No un compromiso el rato que vas a un terapeuta a escuchar cosas que luego no aplicas.
O el rato que te evades con un vídeo de conciencia o un audio de afirmaciones positivas y te sientes inflado como un globo que se pincha en cuanto vuelves a tu vida.
O el rato que angustiado porque nada es como te gustaría, te haces promesas que luego no cumples.
Quieres soluciones que no impliquen hacer un verdadero trabajo interno, algo que como por arte de magia te cambie y te quite tu dolor.

Siento romperte la magia, eso no existe.
O te implicas de verdad, o sigues como siempre.
He visto a muchas personas cambiar y a otras muchas seguir igual y la única diferencia entre unas y otras ha sido la actitud.
Compromiso, constancia, implicación absoluta, coherencia…

Se han convertido en auténticos héroes de su propia existencia, atravesando dudas y miedos, permitiéndose entrar en su oscuridad hasta que más allá de ella, donde ya parecía que nada quedaba en pie, han vislumbrado al SER que siempre está ahí esperando y ya nunca más lo han soltado.


Gemma Pitarch

La constancia

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Independientemente de que tengas hijos o no, imagina lo siguiente:
¿qué haces si estas junto a un niño que no quiere ir donde tu sabes que hay que ir?
¿Le obedeces?, ¿haces lo que el niño quiere?, ¿o le das los razonamientos que consideres necesarios y pones los limites necesarios para que entienda lo que hay que hacer?
¿Verdad que te echarías las manos a la cabeza, si un adulto modificase continuamente sus planes en base a los deseos de un niño?.
Sin embargo, continuamente nos paramos y justificamos en las heridas de nuestro niño interno, para no dirigirnos hacia donde queremos.
Porque de pequeño me desvalorizaron, yo no me doy valor y no puedo conseguir …
Porque de pequeño no me quisieron, yo no me quiero y no puedo hacer…
Porque de pequeño me pegaron, soy violento y no me sé controlar …
Dejas continuamente al adulto que eres, en manos de los deseos del niño.
Puedes observarte si quieres de manera disociada, es decir mirar desde tu parte adulta al pequeño niño en ti teniendo miedo, angustia, rabia… y aún sintiéndolo así, tomar la iniciativa desde tu parte adulta y dirigirte hacia donde quieres ir.
Es una parte de ti, pero no eres TÚ.
Así que al igual que cuando enseñas a un niño una habilidad nueva, necesariamente tienes que repetirla y ser constante hasta que la aprende, tu vas a tener que hacer lo mismo con tu niño. Llevarlo una y otra vez a atravesar sus miedos hasta que lo logre.
No hay excusas, tú eres el adulto, enséñale.


Gemma Pitarch

El sufrimiento

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Si sufres una situación, porque no soportas el sufrimiento que te ocasionaría salir de ella.
O sufres alejándote de una situación, porque no soportas el sufrimiento de permanecer en ella.
O sufres alejándote de todo, porque no soportas la posibilidad de encontrarte otra situación como la que te hizo sufrir…
Sufres por no sufrir.
Algo que suena muy absurdo, pero que hacemos continuamente.
El sufrimiento es la evidencia de que te resistes a ver y sentir con honestidad lo que sientes y por lo tanto a actuar en consecuencia.
Huyes de tus emociones porque te han educado para que pienses que sentir miedo, angustia, desamor, soledad, vergüenza … es malo.
Procedes de generaciones donde la individualidad y la expresión de lo que uno siente, quedó relegada por completo ante una realidad absolutamente tomada por el paradigma religioso y la supervivencia.
Así que tu también has aprendido a huir de esas emociones, a taparlas y mirar hacia otro lado.
Aprendiste a culpar a algo o a alguien de lo que sientes, como si no tuviera nada que ver contigo.
Procedes de generaciones donde todo lo que sucedía era designio de Dios y el hombre sólo podía agachar la cabeza y aguantar su destino.
Procedes de generaciones absolutamente excluidas de su existencia, generaciones que han seguido una y otra vez la estructura social creada para ellos, sin plantearse nada más.
Tú naciste programado para estar excluido de la responsabilidad de tu propia vida y lo has estado tanto tiempo, que ahora cuando quieres mirar hacia dentro, encuentras un abismo tan insondable que da vértigo.
Pero has venido para eso, ¡llevamos milenios viniendo para eso! y ahora es más fácil de lo que ha sido nunca, porque tienes la libertad de hacerlo y la información de como hacerlo a tu alcance.
Porque mires donde mires, tienes palabras como éstas que te inspiran y alientan a atravesar los limites heredados e ir más allá.
Pero cómo siempre el universo deja la capacidad de elegir en tus manos.

Tú decides si aprovechas la oportunidad o repites curso.


Gemma Pitarch

Tienes razón

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TIENES RAZÓN, TIENES TODA LA RAZÓN.

Lo que ves en el mundo va a dar siempre la razón a lo que piensas de manera impecable, absoluta y precisa, puesto que tu vida es un espejo de tu realidad interna.
Siempre te encuentras exactamente con aquello que corrobora tu programación.
Sea cual sea el programa activo en ti en este momento, abrirás el periódico, encenderás la tele, irás al astrólogo o a que te echen las cartas, hablarás con tu vecino, con tu médico o con tu madre y todos te dirán cosas que corroboran tu visión del mundo.
De manera que desde tu mente consciente y objetiva, siempre vas a tener la razón acerca de lo que piensas, tu propia vida y la realidad te la van a dar todo el tiempo.
Ninguna otra idea sobre otra realidad posible va a ser coherente para ti, pues lo único que ves y experimentas es precisamente lo que crees.
Desde la lógica y la experiencia vas a ser capaz de dar mil razones que justifiquen tu visión, puesto que las encuentras y las vives a diario…
Generas por absoluta resonancia con tu información inconsciente, las situaciones, frases, mensajes, encuentros y desencuentros adecuados a tus creencias.
Por eso si miras la vida desde una lógica consciente, lo que parece es que eres como eres, porque la vida te hizo así…
Comprender la inmensidad del inconsciente y cómo predetermina y condiciona tu experiencia vital, puede cambiar por completo tu visión del mundo y de ti mismo.
Puedes usar tu realidad, en lugar de para justificar lo que crees y cómo eres, para evidenciar tu programación pues siempre ves en lo externo, lo que está actuando en lo interno.
De este modo podrás decidir conscientemente y en presente, si eso que ves lo quieres o no para ti y podrás actuar internamente para cambiarlo y que tu realidad cambie.


Gemma Pitarch

Las expectativas

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Lo que denominamos cambio, en realidad es un movimiento interno que nos coloca en un punto de vista nuevo para nosotros, algo que no habíamos visto antes de ese modo.
Ese movimiento, nos transforma en la manera que hasta el momento nos estábamos percibiendo y coloca a nuestra psique en un desequilibrio, (entendiendo “desequilibrio” como un desajuste de las compensaciones psíquicas que usábamos antes para “sentirnos bien).
Por lo tanto un movimiento de transformación, va a ponernos en dualidad: por un lado la satisfacción de estar percibiendo de un modo distinto, y por otro el malestar de nuestra psique por no controlar ese nuevo estado.
Es este un momento delicado, porque inmersos en esta falta de “aparente control” nuestra psique va a tratar de convencernos de que “antes estábamos mejor”.
Pero además (y esto pasa más desapercibido aún) nuestra psique esta dictando cómo debería ser y como deberíamos sentirnos durante nuestro cambio.
Pensamientos como: “ Esto debería hacerme sentir mejor y no peor”.
Y es que el mayor enemigo de la transformación, es la expectativa de cómo debería suceder esa transformación y como debería hacernos sentir.
La transformación más profunda que podemos hacer es soltar toda expectativa y necesidad de resultado, para fluir y aceptar cada nuevo estado y cambio de percepción, incluyendo el sentir profundo al que nos lleve e incluyendo la posibilidad de que ese sentir no sea el que tu mente esperaba, al menos durante un tiempo.


Gemma Pitarch.

No juicio

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El acto de Amor mas inmenso que existe hacia uno mismo y por extensión hacia los demás, es el NO JUICIO.
Muchos dirán que para ello es necesario ser capaz de perdonar, pero en realidad lo que se necesita es ACEPTACIÓN.
Cada juicio que aparece por pequeño que sea, es una parte de mi que aún no ha sido aceptada.
Para aceptar de verdad, tengo que permitirme bucear en mis juicios para ver el dolor que me genera juzgar, el sufrimiento que escondo detrás de ese juicio y como trato de no ver ese dolor transformándolo en un juicio.
Es necesaria mucha honestidad, pero cuando te la permites, sanar cualquier herida es posible.

Descansa guerrer@ ya no es necesario seguir luchando, baja las corazas, déjate caer dentro de ti y ríndete.

Acepta tu intensidad.

Sólo en un abrazo intimo que abarque todo lo que eres, hallarás la paz.

Gemma Pitarch.

Lo que sientes

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Vamos a ser claros, el “haz lo que sientes” o “sigue lo que te haga sentir bien” tan de la New Age, puede no ser la mejor opción, más que ayudar confunde, sé que te gustaría leer lo contrario, pero yo al menos no voy a colaborar en la confusión generalizada con este tema.
Muchos de nuestros programas inconscientes y fidelidades familiares pueden hacernos sentir muy bien y no por ello estamos siendo nosotros mismos, ni estamos eligiendo con consciencia.
Casi siempre es justo lo contrario, cuando tomas una decisión que implica salir de un programa, se activan todos los miedos y se producen sobre todo al principio, todos los contratiempos necesarios para que no salgas de él. Y no te sientes bien en absoluto porque estás atravesando límites, sin embargo estás siendo mas TÚ que nunca.
El “sigue lo que sientes” está muy bien para divertirse o auto engañarse un rato, pero si lo que pretendes es conseguir algo distinto a lo de siempre, mas bien “haz lo que debes”.
Por supuesto no el “debes” de otros. No hay diferencia entre seguir los “deberías” de la familia, sociedad, sistema y lo que “sientes”. Ninguna diferencia puesto que lo que sientes, es la consecuencia de los programas activos en ti.
Si, tus sentimientos dependen de tu información inconsciente.
Así que crees que estás siendo muy consciente y espiritual y continúas siendo producto de tu programación.
Si funcionas con una información de sobrepeso, vas a “sentir” pasión por la comida, lo que “sientes” te mete de lleno en tu programación y para salir de ella, “debes” trabajar tu información inconsciente, “debes” llevar una alimentación sana… continuidad, constancia y compromiso que te saquen de la inercia.
Si estás en una relación con patrones de maltrato y te vas sin hacer lo que “debes” (trabajar esa información en ti) tarde o temprano vas a “sentir” amor por otro maltratador.
Y si estas en un programa de fracaso, vas a “sentir” miedo ante cualquier oportunidad de éxito.

Seguir lo que sientes nunca es la mejor opción, si antes no has hecho lo que “debes”.
¿Fácil y agradable? Puede que al principio no, pero si se trata de ser TÚ mismo y no tus programas es el camino, lo demás son fuegos de artificio.


Gemma Pitarch

Marca tu rumbo

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Los conceptos de fuera y dentro los tenemos en general poco claros.
Usamos como referente nuestro cuerpo físico y creemos que fuera es todo lo que sucede fuera de él y dentro todo lo que sentimos y percibimos en lo interno.
Esto es producto de una mente que se cree separada e independiente del mundo que la rodea.
Tu cerebro es básicamente una base de datos o “disco duro” de información “mente inconsciente” y una interfaz o procesador de datos “mente consciente”.

Tu disco duro contiene de modo muy genérico, toda la información y programas inconscientes de la raza humana, de tu grupo étnico, cultural, social y familiar hasta siete generaciones y todo lo experimentado durante tu gestación y primera infancia.
Así que la mayoría de cosas que piensas y sientes, aunque las percibes en lo interno de ti, no son propiamente tuyas, pues proceden de las experiencias de otros, son “externas” de ti.
Del mismo modo todo lo que ves fuera y la interpretación que haces de lo que sucede en tu vida, aunque parece externo a ti, está totalmente condicionado por tu información inconsciente. Dos personas no hacen la misma lectura de una misma situación, por lo tanto eso que ves fuera es interno y no externo, aunque lo estés viendo “fuera”.
¿Y ahora cómo sabes qué es tuyo y qué no lo es?
En realidad da igual, siempre y cuando TÚ, el SER que eres mas allá de tus patrones automáticos, uses la información que tienes para dirigir tu vida hacia donde quieres.
De ese modo lo interno es todo lo que TÚ conscientemente decides usar y lo externo todo lo automático que se genere dentro o fuera de ti y que tú no hayas decidido conscientemente.
Cuando miras la pantalla de tu ordenador, no te planteas qué partes de lo que ves son hardware o software. Usas tu ordenador para lo que deseas y punto. Desinstalas e instalas programas según tus necesidades. Tu relación con tu ordenador es: Tú mandas, él obedece. Pues viene a ser lo mismo.
El trabajo que todos tenemos por delante es, asumir el puesto de ORDENANTE de nuestra realidad.


Gemma Pitarch.

Observar el instante

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Puedo sentir tristeza, sin creer que soy una persona triste.
Puedo sentir enojo, rabia o frustración, sin creer que soy una persona malhumorada.
Puedo tener miedo sin creerme miedosa.
Puedo sentir incertidumbre sin creerme indecisa.
Puedo dejar que cualquier emoción me atraviese, sin identificarme ni apropiarme de ella.
Si llegase a creer que soy alguna de esas cosas, si me etiqueto como malhumorada, miedosa, apenada, indecisa… estoy apropiándome sin saberlo, de algo que en realidad no soy.
Y a continuación entraré en guerra y rechazo contra esa etiqueta que yo misma me he puesto.
Invertiré energía y tiempo en deshacerme de algo que yo misma estoy reteniendo.
Simplemente dejo ser, estar y pasar todo eso, como pasan las estaciones a lo largo del año.
Sin creerme invierno o verano…
Pues si me creo verano, rechazaré y lucharé contra la experiencia de ser otoño, invierno y primavera, desearé que el resto del año pase rápido para volver a sentirme verano de nuevo y me perderé tres cuartas partes de mi experiencia de vida.
Decido ser el experimentador que vive experiencias, aquel que observa a la vida expresarse, cambiar y transformarse.
Simplemente observando en cada instante lo que acontece… sin apropiarme de ello.
Gemma Pitarch.

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