Qué es

Un proceso de acompañamiento personal, en privado, para una persona o una familia que atraviesa un momento de dificultad concreto: una separación, una enfermedad, un duelo, un cambio de rumbo. No son sesiones sueltas ni un tratamiento que se alarga sin fin. Es un proceso con principio y final, pensado para atravesar bien esa situación, y que termina cuando está resuelto.

Cómo trabajo

La consejería privada no es una estructura fijada de antemano. Mi labor consiste en reconocer las necesidades que cada persona o situación tiene, y adaptar mi acompañamiento a ellas. Con algunas personas hará falta volver sobre algo del pasado que todavía pesa. Con otras, bastará con sostener bien el presente. En ocasiones, lo urgente será clarificar hacia dónde ir. Y en muchos casos, un poco de cada cosa, a veces acompañado de ajustes en el estilo de vida cuando el cuerpo también tiene algo que decir. Esto no se decide mirando un manual, sino mirando a quien tengo delante. Por eso mi labor no encaja en una sola etiqueta: terapia, coaching, psicosomática o estilo de vida. Cada proceso toma la forma que el momento exige.

Todo proceso empieza con un primer encuentro. En él escucho con calma, valoro qué necesita la persona o la familia, y qué objetivo tiene por delante. A partir de ahí, propongo cómo vamos a trabajarlo. Cada acompañamiento se diseña durante esa primera conversación. El enfoque, el ritmo y la forma serán lo que mejor convenga a cada caso concreto.

Los encuentros

En privado y con total confidencialidad. Los encuentros se realizan en un espacio escogido con cuidado y adaptado a cada cliente y situación: una sala reservada en un buen hotel, un lugar tranquilo y discreto, o el lugar donde usted se sienta más cómodo, sea cual sea la distancia. Por supuesto, si así lo desea, también en mi consulta. Acompaño pocos casos a la vez, porque es la única manera de hacerlo con la profundidad y la dedicación que esto exige, de modo que no siempre hay disponibilidad inmediata. El alcance, el lugar y el ritmo se definen en una primera conversación, según lo que cada situación necesite.

Si en algún momento sus circunstancias lo requieren, alguno de estos encuentros presenciales puede sustituirse por una videoconferencia.

Para las situaciones en que se necesita una presencia más cercana y continua, reservo una disponibilidad prioritaria, si mi agenda lo permite en ese momento, que vemos en privado según cada caso.